domingo, 5 de julio de 2020

TRADICIONES PERUANAS


LOS INCAS AJEDRECISTAS

(Ricardo Palma)



Fueron los moros quienes dominaron España durante siete siglos, los que introdujeron la afición por el ajedrez en éste país.


Era de presumir que terminada la expulsión de los invasores por la reina Isabel la Católica desaparecerían también sus hábitos y distracciones; pero lejos de eso, la afición por el juego de las sesenta y cuatro casillas, había echado hondas raíces entre los capitanes que en Granada, aniquilaron el último bastión del islamismo con el descubrimiento y conquista de América llegó a ser pasaporte de cultura social para todo el que venía al nuevo mundo.
Se sabe que los capitanes Hernández de Soto, Juan de Rada, Blasco de Atienza, Francisco de Chávez y el tesorero Riquelme se congregaban en Cajamarca, lugar que sirvió de prisión al Inca Atahualpa desde su captura hasta la antevíspera de su injustificable sacrificio, el 29 de Agosto de 1533.

                                                        

Allí funcionaban dos tableros, toscamente pintados sobre la respectiva mesita de madera donde el Inca Atahualpa, todas las tardes tomaba asiento junto a Hernández de Soto, su amigo y amparador, sin dar señales de haberse dado cuenta de la manera como actuaban las piezas ni de los lances y accidentes del juego.


Pero, una tarde, en las últimas jugadas de una partida que disputaban Riquelme y Soto, éste último hizo el ademán de mover el caballo, pero el Inca, tocándole ligeramente el brazo, le dijo en voz baja: -"No capitán, no ...¡El caballo!".
Después de breves momentos de meditación, De Soto, puso en juego la ficha indicada por el Inca y dos jugadas más tarde, Riquelme sufría inevitable mate.
Después de ese día. De Soto y el Inca jugaron el ajedrez cada tarde y dos meses después, el Inca Atahualpa, era ya un gran contrincante.


Cuenta la tradición de los incas ajedrecistas que muchos españoles invitaron también al Inca, pero, éste por medio del intérprete Filipillo, se excusaba diciendo: -"Yo juego muy poquito y vuestra merced juega mucho".
La tradición popular comenta que el Inca Atahualpa no habría sido condenado a muerte de no haber intervenido en la partida de ajedrez que jugaron Riquelme y Hernández de Soto.
En el famoso consejo de los veinticuatro jueces que organizó Francisco Pizarro, el Inca Atahualpa fue condenado a muerte por trece votos contra once. Riquelme, quien había perdido la partida de ajedrez por intervención de Atahualpa, fue uno de los trece que suscribió la sentencia.















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