VIAJEMOS POR EL PERÚ EN FERROCARRIL
El día de hoy hablaremos sobre un medio de transporte que revolucionó el mundo y que se inventó en el siglo XIX, además tiene una historia fascinante en nuestro país, me refiero al ferrocarril.
Hay algunos ferrocarriles que aún están en funcionamiento como el Tacna-Arica, el ferrocarril central o el del Cusco y otros de los que solo quedan escombros.
En el Parque Reducto N° 2, en Miraflores, donde existe una réplica de la antigua Estación de este lugar.
Nuestra geografía siempre ha sido una extraordinaria potencialidad, por nuestra biodiversidad y todo lo que ello trae, pero, problema, por lo difícil que ha sido articular nuestro territorio, comunicarlo y hacer que el Estado, llegue hasta el rincón más remoto de nuestro país.
En el Perú antiguo, esto fue posible gracias al Qhapaq Ñan o Camino Inca, después hubo varios intentos y aún seguimos en ello, pero uno muy interesante se produjo a mediados del siglo XIX. Un invento que estaba cambiando el mundo, EL CABALLO DE HIERRO, es decir, el ferrocarril.
Apenas iniciada la República, existían planes para hacer ferrocarriles en el Perú.
En 1826, se presentó el primer requerimiento para construir una línea férrea entre Lima-Callao, pero todos estos planes tuvieron que esperar hasta mediados de siglo y empezaron a concretarse gracias al dinero del guano, fue así que en 1845, se expidió el Decreto y en 1848 se firmó el contrato para la construcción del primer ferrocarril del Perú.

La concesión del ferrocarril Lima-Callao, les fue otorgada a dos empresarios locales, se inauguró en 1851, cubriendo una distancia menor a 14 Km. Entre el muelle del puerto y la Estación de San Juan de Dios, ubicada en la Plaza de San Martín.


El ferrocarril Tacna-Arica, es un monumento histórico por varios motivos:
Primero, porque fue el segundo que se construyó en nuestro país, en diciembre de 1855, entró el primer tren a Tacna y el 1° de enero del año siguiente, en 1856, comenzó su recorrido diario Tacna-Arica, por ese entonces, gobernaba nuestro país, el mariscal Ramón Castilla y Arica era parte del Perú. Además, es el tren más antiguo que sigue en pie y está en funcionamiento.

El ferrocarril Tacna-Arica, fue dado en concesión por 99 años, cuando los chilenos ocuparon Tacna y Arica, este tren pertenecía a la Empresa inglesa Arica & Tacna Railway Co. Y no pudo ser expropiado por una cláusula específica del Tratado de Ancón. En 1955, el ferrocarril regresó al Estado Peruano ya que para entonces, Tacna se había reincorporado a la Patria y el tramo del ferrocarril que quedaba en Arica, también quedó como una posesión peruana. El ferrocarril Tacna-Arica tiene una extensión de 62 Km. y actualmente, es administrado por el Gobierno Regional de Tacna.
Este tipo de vagón, se conoce como coche-cama y este espacio se llama: cabina dormitorio. Este ferrocarril fue importado de Inglaterra en 1921, en pleno Oncenio de Leguía, que si recuerdan fue en 1919 a 1930. Este lugar se encuentra prácticamente intacto, todo es original y está sumamente bien conservado. Por ejemplo, aquí un lavatorio con cañito para el agua. A este tipo de vagones se le conoce como Pullman.
El tercer ferrocarril construido en el Perú, fue el Lima-Chorrillos, inaugurado en 1858, fue llamado popularmente "el ferrocarril inglés", recorría tramos de la actual vía expresa del Paseo de la República hasta llegar al balneario de moda, en aquellos tiempos, Chorrillos.
En esta primera etapa, los ferrocarriles fueron construidos por capitales privados, pero a partir de 1860, se produjo un cambio en el sistema.
Luego de la construcción del ferrocarril Lima-Chorrillos, sobrevino un periodo de estancamiento que duraría hasta 1868. En esa década sólo se colocaron 15 Km. de vías en todo el país.
En la década de 1860, políticos como Manuel Pardo sostenían que mientras no se resolviera la carencia de vías de comunicación capaces de acercar a productores y consumidores, el Perú, no se convertiría en una nación próspera. El lema de Pardo era: "Convertir el guano en ferrocarriles".
Entre 1868 y 1876, se produjo un periodo de auge en la construcción de ferrocarriles. En primer lugar, debido a la inversión del gobierno y en segundo lugar a la inversión privada.
De los 100 Km. de líneas férreas que existían en 1868, llegamos a tener 1500 Km. en 1879
El presidente José Balta convirtió al Estado en un verdadero promotor ferroviario; su joven Ministro de Hacienda, Nicolás de Piérola, fue el impulsor del Contrato Dreyffus, con este aval, el Estado Peruano adquirió grandes préstamos y emprendió la construcción de una decena de líneas férreas.
El presidente Balta, encontró en el ingeniero norteamericano, Henry Meiggs, al hombre indicado para concretar sus ambiciosos proyectos.
Meiggs, fue un personaje controvertido, había ganado reconocimiento por haber construido ferrocarriles en Chile.
La primera tarea que se le encargó en el Perú, fue la construcción de la línea Mollendo-Arequipa.
Los ferrocarriles fueron un proyecto muy interesante, pero al parecer como en muchos otros casos, el problema principal fue la política.
Lo que buscaban los peruanos del siglo XIX, era comunicar al país con el Océano Atlántico, pero estábamos muy lejos en la cuenca del pacífico y llegar hasta el Atlántico, la cuenca comercial más jugosa, por ese entonces, iba a resultar muy difícil.
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